El nuevo Papa.

Sea quien sea, cuando sea ya lo habrán psicoanalizado, diseccionado y disecado los expertos.

Hace un par de días me despedía después de Misa de una amable feligresa nacida en Londinum. Nos pusimos a hablar del clima de San Miguel de Salinas -algo ventoso, ciertamente, pero soleado- y ella mencionó lo del rayo que cayó sobre San Pedro (la basílica) y yo  -bromeando sobre los pararrayos de San Pedro- mencioné al cardenal Dolan.

Al mencionar yo al cardenal Dolan palideció ella pero no dejó de sonreír al replicar: No, Padre. Monseñor Dolan es amigo de Obama y, al parecer, se ríe mucho con él. 

La cosa habría quedado ahí si no fuera porque suelo leer el blog de F O’Connor que me llevó, pocos días antes al WC for Journalism. Allí me enteré de que algunos -tontos- gozan llamando “conservative” a Dolan porque le ha dicho a Obama que se meta en sus asuntos, mientras que otros -tontos- sospechan que es marxista porque le cae bien Dorothy Day -que no es la Doris Day- sino la otra.

Así que la cosa no acabó ahí. Acabó diciéndole yo -allí- a mi amiga lo que les digo a ustedes -aquí- para acabar: que, por muy turbulenta que sea, la primavera en Roma es siempre prometedora.